El ingreso de Continental Resources en Vaca Muerta comenzó a ser observado como un posible modelo para futuras inversiones estadounidenses en la formación neuquina. Así lo planteó Ernesto Díaz, vicepresidente senior para América Latina de Rystad Energy, quien analizó la estrategia de expansión de la petrolera y su potencial impacto sobre el desarrollo del shale argentino.
Según el especialista, el aspecto más relevante del desembarco de Continental no es el monto de la inversión, sino la forma en que la compañía decidió construir su presencia en Argentina.
El proceso comenzó con la adquisición de una participación operada del 90% en Los Toldos II Oeste. Posteriormente, la empresa incorporó participaciones no operadas en cuatro bloques de Pan American Energy y, más recientemente, acordó la compra del 50% de Phoenix Global Resources, conformando junto a Mercuria una plataforma operativa compartida.
Para Díaz, la estrategia sigue una hoja de ruta clara: ingresar con una posición inicial, conocer la cuenca, apoyarse en la experiencia local, desarrollar capacidades operativas y luego avanzar hacia una expansión de mayor escala.
Ese crecimiento aún no estaría concluido. Continental y Phoenix también presentaron ofertas por seis de los ocho bloques que recibieron propuestas durante la última ronda de licencias impulsada por la provincia de Neuquén.
De acuerdo con las estimaciones de Rystad Energy, la plataforma conjunta podría alcanzar 65.900 hectáreas, movilizar inversiones superiores a 4.000 millones de dólares en cinco años y superar una producción de 100.000 barriles equivalentes de petróleo por día.
El análisis también destaca los niveles de productividad alcanzados por Phoenix en Vaca Muerta. Según Díaz, los pozos más recientes de la compañía produjeron alrededor de 40 barriles de petróleo por pie lateral durante sus primeros dos años, por encima del promedio general de Vaca Muerta (38 barriles) y muy superiores a los registros de las cuencas estadounidenses de Delaware (27) y Midland (19).
Para el especialista, esos indicadores modifican la percepción que tienen las petroleras norteamericanas sobre el potencial del shale argentino. Vaca Muerta ya no es vista únicamente como un recurso con grandes perspectivas futuras, sino como una formación que ya ofrece niveles de productividad comparables con los mejores desarrollos del mundo.
La reciente ronda de licencias de Neuquén también reforzó esa lectura. Díaz observó que las empresas priorizaron bloques cercanos a infraestructura existente y áreas donde ya cuentan con presencia operativa, antes que apostar exclusivamente por nuevos recursos.
En ese contexto, consideró que la participación de Phoenix y Continental en seis de los ocho bloques ofertados refleja una estrategia de construcción de una plataforma de largo plazo más que una inversión puntual.
El especialista sostuvo que este esquema podría ser replicado por otras compañías independientes de Estados Unidos mediante joint ventures, farm-ins, participaciones minoritarias o adquisiciones de plataformas locales, reduciendo riesgos antes de realizar grandes desembolsos de capital.
Finalmente, Díaz afirmó que el desafío para las provincias productoras será ofrecer reglas estables, infraestructura, información técnica y previsibilidad para atraer nuevas inversiones. A su entender, el mejor argumento para convencer a otras empresas estadounidenses no será una presentación sobre el potencial geológico de Vaca Muerta, sino demostrar que compañías como Continental pueden obtener resultados económicos exitosos en la formación neuquina.
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