El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, planteó la necesidad de integrar la infraestructura ferroviaria al desarrollo de Vaca Muerta. Su visión incluye un tren de pasajeros que mejore la conectividad y la calidad de vida de las comunidades, en paralelo con los avances de un sistema de carga que permita abaratar costos en la industria energética.
El plan de TBSA prevé la rehabilitación del ramal Bahía Blanca–Contraalmirante Cordero, la construcción de un corredor logístico hasta Añelo y la instalación de mini hubs cada 30 km. También se proyecta un aeropuerto de cargas para complementar el esquema. Según estimaciones de la empresa, la propuesta permitiría reducir hasta un 40% los costos logísticos de las operadoras.
El CEO de TBSA, Sebastián Cantero, remarcó que “sin tren, el desarrollo de Vaca Muerta está incompleto”. Desde hace más de siete años impulsa esta visión, enfocada en modernizar el trazado ferroviario norpatagónico y conectar el corazón energético de la provincia con el puerto de Bahía Blanca.
Actualmente, el transporte de arena para fracking depende en gran medida de camiones, lo que encarece la operación y recarga las rutas. Cantero explicó que un vagón de tren puede trasladar 100 toneladas, frente a las 25 que lleva un camión. “No se puede pensar el futuro de Vaca Muerta sin un sistema ferroviario eficiente”, aseguró.
El proyecto contempla no solo la recuperación de vías existentes, sino también la construcción de un nuevo tramo entre Contraalmirante Cordero y el enlace con la línea central que une Bahía Blanca con Zapala y con Añelo. Este primer tramo incluye 30 km de vías nuevas, mientras que otros 600 km requieren una renovación integral.
La propuesta de TBSA forma parte de un plan mayor de desarrollo de un distrito energético integral. Según Cantero, “el crecimiento de Vaca Muerta, el cuello de botella logístico y la nueva geopolítica global hacen que esta idea madure en el momento justo”. La infraestructura ferroviaria es vista como la clave para asegurar eficiencia y competitividad internacional.
Además del financiamiento inicial de US$ 600 millones, la compañía cuenta con el respaldo de un fondo internacional por US$ 3.000 millones. Este esquema contempla un acuerdo con las petroleras para comprometer volúmenes de carga futuros por al menos 3 millones de toneladas a 10 o 12 años, lo que permitiría reducir el costo financiero del préstamo.
Con menores tasas de interés, el ahorro se trasladaría a las tarifas de transporte, generando una reducción de entre 50% y 65% en los costos logísticos actuales. Esto posicionaría a Vaca Muerta con mayor competitividad frente a otros polos energéticos globales.
Cantero advirtió que el avance del tren no depende exclusivamente del consenso de las petroleras. “Si las operadoras no se ponen de acuerdo y no acompañan, lo vamos a hacer igual. El tren es un hecho”, afirmó. En ese escenario, aclaró que las empresas que no participen enfrentarán un costo financiero más alto.
La empresa ya invirtió millones de dólares en estudios de ingeniería, análisis de suelos y movimiento de tierras. Según Cantero, el proyecto avanza de manera firme, con o sin adhesión plena del sector. “Lo importante no es solo el precio del flete: es la escala que permite el ferrocarril”, enfatizó.
El tren no busca reemplazar al camión, sino complementarlo. “El tren no mata el negocio del camión”, aclaró Cantero, al destacar que ambos medios de transporte pueden convivir en un esquema logístico integral. La incorporación del ferrocarril aliviaría las rutas y mejoraría la seguridad vial en la región.
Actualmente, Vaca Muerta moviliza alrededor de 5 millones de toneladas de arena por año, volumen que podría duplicarse en los próximos años. La infraestructura ferroviaria se presenta como una necesidad urgente para atender esa escala de crecimiento y asegurar la competitividad a largo plazo.
De concretarse, el tren de TBSA no solo cambiará la matriz logística de Vaca Muerta, sino que también tendrá impacto en las comunidades de la Patagonia, aportando conectividad, desarrollo y calidad de vida, en línea con la visión estratégica que comparte YPF para la región.
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