El evento reunió a actores clave interesados en el potencial geológico argentino, en un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios de los metales y tensiones geopolíticas que influyen en la demanda de minerales críticos.
Uno de los ejes centrales de la presentación fue el desempeño exportador. Según se destacó durante el encuentro, en 2025 las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los 6.000 millones de dólares, un récord histórico que refuerza el atractivo del país como proveedor de cobre, oro, plata y litio.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ocupó un lugar destacado en la agenda. Desde el Gobierno señalaron que ya hay 12 proyectos mineros aprobados bajo este esquema y otros 18 en evaluación, lo que representa cerca del 60% del total de iniciativas avaladas en el marco del régimen. El RIGI ofrece estabilidad fiscal y monetaria por 30 años, acceso preferencial a divisas e incentivos específicos para inversiones de gran escala.
Durante el primer panel, Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería; Luis Lucero, secretario de Minería; y Diego Sucalesca, titular de la Agencia Nacional de Inversiones, defendieron la nueva orientación económica y regulatoria como factor diferencial respecto de ciclos anteriores.
González sostuvo que el cambio estructural no se limita al RIGI, sino que forma parte de una transformación más amplia del marco macroeconómico y político, orientado a generar previsibilidad de largo plazo. En ese sentido, mencionó avances legislativos vinculados a la adecuación de la Ley de Glaciares como parte del proceso de revisión normativa.
Lucero remarcó que la actualización del régimen busca compatibilizar protección ambiental y desarrollo productivo, otorgando mayor protagonismo a las provincias en la toma de decisiones sobre sus recursos naturales. La minería, recordó, es competencia provincial, lo que convierte a los gobiernos subnacionales en actores clave para la viabilidad de los proyectos.
Desde el plano diplomático se destacó que Canadá continúa siendo el principal origen de inversiones mineras en la Argentina. Varias de las principales operaciones metálicas del país cuentan con participación de capitales canadienses, y existe interés en decenas de proyectos adicionales.
En paralelo, el Gobierno subrayó que la próxima etapa del desarrollo minero requerirá fuertes inversiones en infraestructura: rutas, energía, sistemas logísticos y transporte ferroviario. El mensaje oficial apuntó a consolidar el rol del sector privado en la construcción y operación de esa infraestructura estratégica.
El contexto internacional también forma parte de la ecuación. La transición energética global mantiene elevada la demanda por minerales críticos, mientras que los conflictos geopolíticos generan volatilidad en los mercados de commodities, reforzando el interés por jurisdicciones con potencial geológico relevante.
En ese escenario, la Argentina busca capitalizar su cartera de proyectos con un discurso centrado en estabilidad regulatoria, simplificación de permisos y previsibilidad de largo plazo. El objetivo es transformar el pipeline de iniciativas en producción efectiva, empleo y mayor participación en el comercio global de minerales.
La presencia en PDAC 2026 dejó una señal clara hacia el mercado internacional: el país intenta reposicionarse como destino prioritario de inversión minera en América Latina, apoyado en incentivos de largo plazo y en cifras exportadoras que comienzan a mostrar un cambio de escala.
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