El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó una nueva etapa en el proceso de privatizaciones del sector energético, que incluye la venta de las centrales térmicas San Martín y Manuel Belgrano, dos activos estratégicos para el abastecimiento eléctrico del país.
El anuncio se realizó durante la apertura de la Expo EFI 2026, donde el funcionario ratificó la decisión del Gobierno de avanzar con la desinversión en activos energéticos y completar el proceso antes de fin de año.
“Vamos a llevar adelante todas estas privatizaciones y concesiones. La idea es terminarlas de acá a fin de año. Va a generar ingresos por 2.000 millones de dólares”, sostuvo Caputo durante su exposición.
La medida se enmarca en el mismo proceso que impulsa la privatización de Transener y la reconfiguración del rol del Estado en el sistema energético, con un enfoque orientado a promover la participación del sector privado.
Las centrales térmicas San Martín y Manuel Belgrano, ubicadas en Santa Fe y en el norte de la provincia de Buenos Aires, cuentan con una potencia instalada de 865 megavatios cada una y son fundamentales para abastecer la demanda del AMBA y del sistema interconectado.
Actualmente, ambas usinas tienen mayoría accionaria estatal a través de Enarsa, que posee aproximadamente el 65% de participación, mientras que el resto del capital está distribuido entre generadoras privadas.
Entre los accionistas minoritarios se encuentran compañías como Central Puerto, AES, Enel, Pampa Energía, Orazul Energy, entre otros actores del mercado eléctrico.
El proceso de privatización requiere previamente la liquidación de los fideicomisos que administran las centrales, un paso que Enarsa ya inició en marzo como parte del esquema diseñado para transferir los activos al sector privado.
Fuentes del sector estiman que el valor de los bienes a devolver por parte de estos fideicomisos ronda los 300 millones de dólares por cada central, incluyendo infraestructura y recursos financieros.
Además, el Gobierno incluyó en el Presupuesto 2026 un artículo que exime del pago del Impuesto a las Ganancias a la liquidación de estos fideicomisos, lo que implica un beneficio fiscal cercano a los 100 millones de dólares por usina.
Las centrales San Martín y Manuel Belgrano fueron construidas durante el gobierno de Néstor Kirchner bajo el programa FONINVEMEM, que permitió financiar obras de generación mediante la utilización de deudas del Estado con empresas generadoras.
Ese esquema respondió a la necesidad de ampliar la capacidad instalada en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda energética en el país.
Hoy, en un escenario diferente, el Gobierno apuesta a que el sector privado asuma la gestión y expansión de estos activos, bajo la premisa de mejorar la eficiencia y atraer inversiones.
Sin embargo, la decisión reabre el debate sobre el rol del Estado en infraestructura crítica y sobre la capacidad del mercado para garantizar inversiones de largo plazo en el sistema eléctrico.
La venta de estas centrales se suma a una serie de medidas que buscan redefinir el mapa energético argentino, con una mayor concentración en manos privadas y un repliegue del Estado en áreas estratégicas.
El resultado de este proceso no solo impactará en la estructura del sector eléctrico, sino también en la dinámica de inversiones y en la seguridad energética del país en los próximos años.
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