Vicuña es una empresa conjunta entre BHP y Lundin Mining, y consolida el proyecto Josemaría —ubicado íntegramente en San Juan— con Filo del Sol, un depósito que se extiende entre territorio sanjuanino y la Región de Atacama, en Chile. Según la firma, el desembolso total a lo largo de la vida útil de la operación alcanzará los US$18.000 millones.
De acuerdo con las estimaciones oficiales difundidas por la compañía, durante los primeros 25 años completos de operación la producción anual promedio sería de 395.000 toneladas de cobre, acompañadas por 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. Solo en la primera década se proyecta extraer 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata.
El plan de desarrollo contempla tres etapas. La primera fase estará enfocada en la construcción de una mina a cielo abierto y una planta concentradora en Josemaría. En la segunda, se incorporarán los recursos oxidados de Filo del Sol y se ampliará la capacidad de procesamiento. Finalmente, la tercera etapa prevé expandir la planta y desarrollar el depósito de sulfuros, elevando el procesamiento a aproximadamente 293.000 toneladas diarias.
El inicio de la producción del primer concentrado de cobre está previsto para 2030. Para los primeros diez años se estima una inversión cercana a US$7.000 millones, destinada a infraestructura minera, planta de procesamiento, logística y obras complementarias.
El anuncio se formalizó tras una reunión en la Casa Rosada encabezada por el presidente Javier Milei, junto a ejecutivos de Vicuña y funcionarios del gabinete económico. Desde el Ejecutivo destacaron que el avance del proyecto responde a la previsibilidad y estabilidad jurídica que ofrece el RIGI.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que una inversión de esta magnitud no habría sido viable sin el nuevo régimen de incentivos, mientras que el equipo económico subrayó el impacto esperado en exportaciones, empleo directo e indirecto y generación de divisas.
Por su parte, el CEO de Vicuña, Ron Hochstein, definió la iniciativa como “una oportunidad transformacional para Argentina” y remarcó que se trata de uno de los distritos cupríferos no desarrollados más relevantes a nivel global.
El proyecto se inscribe en un escenario internacional de creciente demanda de cobre, mineral considerado estratégico para la transición energética, la electromovilidad y la expansión de redes eléctricas e infraestructura tecnológica.
La magnitud del desembolso convierte a Vicuña en una de las mayores apuestas de inversión extranjera directa de los últimos años en el país.
De cara a 2030, el desafío estará en sostener condiciones macroeconómicas estables, garantizar infraestructura logística adecuada y consolidar consensos regulatorios que permitan ejecutar de manera integral un proyecto que, de concretarse según lo previsto, reconfigurará el mapa minero argentino y su inserción en el mercado global del cobre.
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