En diálogo radial, el secretario de Minería rionegrino, Joaquín Aberastain Oro, sostuvo que la actividad vinculada a las denominadas “arenas de cercanía” aún tiene margen para recuperar protagonismo, especialmente ante la expansión prevista de la actividad no convencional.
El funcionario explicó que en el país existen muy pocos puntos con arenas aptas para su uso como agente sostén en la fractura hidráulica. Mencionó tres zonas que actualmente cumplen con la normativa API: Entre Ríos, la región de Dolavon en Chubut y el sur de Paso Córdoba en Río Negro.
Si bien tanto las arenas rionegrinas como las entrerrianas cumplen con los estándares técnicos exigidos, Aberastain Oro señaló que la elección de proveedores responde a decisiones corporativas de las operadoras, más allá de que ambas alternativas resulten técnicamente viables.
Recordó que el desembarco de YPF en la búsqueda de arenas locales en 2017 generó un fuerte crecimiento de la actividad. Entre 2018 y 2021 se produjo lo que describió como un “boom” de solicitudes de canteras, con alrededor de 1.000 pedidos en la provincia.
Respecto al escenario actual, consideró que la expansión proyectada de Vaca Muerta, con más etapas de perforación y mayores volúmenes de producción, demandará cantidades crecientes de arena, lo que dificultaría concentrar el abastecimiento en una sola jurisdicción.
En ese contexto, destacó el peso de la logística en la estructura de costos. Según explicó, el transporte puede representar hasta el 60% del costo total, lo que coloca a la cercanía geográfica como un factor competitivo clave frente a distancias que superan los 1.300 kilómetros desde Entre Ríos.
Más allá del componente logístico, el secretario detalló las diferencias técnicas entre los distintos tipos de arena. Señaló que una arena de mayor calidad, con mayor resistencia a la presión y mejor redondez, permite una porosidad efectiva que facilita el flujo de hidrocarburos hacia el pozo.
En contraste, advirtió que una arena de menor calidad puede fracturarse bajo presión y obstruir poros, reduciendo la productividad anual. Sin embargo, remarcó que la decisión final depende del balance económico que realiza cada empresa entre calidad, costo y rendimiento esperado.
Como antecedente, mencionó el caso de la cuenca del Pérmico en Estados Unidos, donde inicialmente se utilizaban arenas de Wisconsin, transportadas a largas distancias, hasta que comenzaron a emplearse arenas locales de Texas, más cercanas y competitivas en costos.
En Argentina, indicó, las operadoras pueden optar por distintos esquemas según el tipo de pozo y etapa de fractura, combinando arenas importadas, de Entre Ríos, Chubut o Río Negro, o incluso realizando mezclas según necesidades técnicas.
Frente a la menor demanda actual en las canteras rionegrinas y el impacto en la circulación de camiones por la Ruta 6, Aberastain Oro se mostró optimista y aseguró que la provincia puede recuperar niveles de producción en el corto plazo.
Finalmente, el funcionario señaló que la cartera minera provincial cuenta con alrededor de 58 proyectos en distintas etapas y que el objetivo es consolidar controles ambientales, priorizar empleo local y aprovechar las oportunidades que abre la transición energética y la demanda global de insumos estratégicos para el desarrollo no convencional.
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