Adjudican el gasoducto clave para exportar GNL desde Vaca Muerta

Adjudicaron el gasoducto Vaca Muerta–Río Negro, clave para exportar GNL, y el megaproyecto energético avanza con inversiones millonarias y contratos internacionales que impulsan el perfil exportador.

El proyecto para exportar gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta sumó un hito decisivo con la adjudicación del gasoducto que conectará Neuquén con la costa de Río Negro, una obra estratégica que permitirá escalar la producción gasífera argentina hacia los mercados internacionales.

La empresa San Matías Pipeline, vinculada al consorcio Southern Energy, otorgó la construcción del ducto a la UTE Victor Contreras - SICIM, mientras que la planta compresora intermedia fue adjudicada a Oilfield Production Services (OPS), consolidando el esquema de infraestructura clave del proyecto.

Southern Energy está liderada por Pan American Energy e integrada por YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, compañías que impulsan el primer desarrollo estructural de exportación de GNL en la Argentina.

La adjudicación se resolvió tras un proceso licitatorio altamente competitivo, en el que participaron firmas de peso como Techint-Sacde, Pumpco, Bonatti-Contreras Hermanos, OPS y BTU, lo que refleja la magnitud técnica y económica del proyecto.

Según trascendió, la UTE ganadora presentó la propuesta más eficiente en términos de costos y condiciones contractuales, destacándose por no requerir anticipos financieros, ofrecer mayor flexibilidad en el esquema de pagos y garantizar altos estándares de cumplimiento.

Estos factores resultaron determinantes en un proyecto donde la estructura de costos es extremadamente ajustada y la previsibilidad financiera es clave para su ejecución.

El gasoducto proyectado tendrá una extensión de 471 kilómetros y un diámetro de 36 pulgadas, permitiendo transportar gas desde Tratayén, en el corazón de Vaca Muerta, hasta el Golfo San Matías, donde se ubicará la infraestructura de licuefacción.

Esta conexión será fundamental para alimentar los buques de procesamiento offshore, que convertirán el gas en GNL para su exportación a mercados internacionales.

En paralelo, la planta compresora que será instalada en el kilómetro 80 de la traza contará con una potencia de 46.000 HP, lo que permitirá optimizar la presión y el flujo del sistema de transporte.

El desarrollo forma parte de un plan de inversión superior a los 15.000 millones de dólares a lo largo de dos décadas, con el objetivo de posicionar a la Argentina como proveedor global de gas en un escenario internacional marcado por la búsqueda de seguridad energética.

En una primera etapa, el proyecto contempla la instalación del buque licuador Hilli Episeyo frente a la costa rionegrina, con una inversión inicial cercana a los 7.000 millones de dólares.

Posteriormente, se sumará una segunda unidad, el buque MKII, lo que permitirá alcanzar una capacidad total de aproximadamente 6 millones de toneladas anuales de GNL.

El avance del proyecto ya cuenta con respaldo comercial concreto: Southern Energy firmó un contrato por más de 7.000 millones de dólares con la empresa alemana SEFE para exportar gas argentino a partir de fines de 2027.

El acuerdo prevé el envío de 2 millones de toneladas anuales durante ocho años, cubriendo cerca del 80% de la capacidad del primer buque licuador.

En paralelo, el proceso licitatorio se desarrolló mediante una plataforma digital que garantizó transparencia y trazabilidad, con evaluaciones técnicas, económicas y financieras bajo estándares exigentes.

El contexto del proyecto también estuvo atravesado por tensiones en la industria, como la licitación previa de caños en la que la empresa Tenaris fue desplazada por la firma india Welspun, generando repercusiones a nivel político y empresarial.

Más allá de ese escenario, la adjudicación del gasoducto marca un avance concreto en la construcción de la infraestructura necesaria para transformar a Vaca Muerta en un polo exportador de energía a escala global.

En un contexto internacional atravesado por conflictos geopolíticos y la necesidad de diversificar el abastecimiento energético, el desarrollo del GNL argentino aparece como una oportunidad estratégica para captar demanda y generar divisas.

El desafío hacia adelante será cumplir con los plazos de obra, garantizar la eficiencia operativa y consolidar un esquema competitivo que permita a la Argentina insertarse de manera sostenida en el mercado global de gas natural licuado.

 

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