La Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) avanza en una investigación que busca transformar antiguos pozos de exploración hidrocarburífera en fuentes de energía geotérmica, una alternativa renovable capaz de generar electricidad de manera constante las 24 horas del día. El proyecto es encabezado por el doctor en Ciencias Geológicas Juan Pablo Villalba Ulberich, docente de la Facultad de Ingeniería e investigador del Conicet.
El estudio se concentra en la Cuenca de San Francisco, especialmente en la zona de Caimancito y el Ramal jujeño, donde existen pozos perforados entre las décadas de 1920 y 1990 durante la búsqueda de petróleo. Aunque muchos de ellos quedaron en desuso, hoy representan una oportunidad estratégica para evaluar el aprovechamiento del calor interno de la Tierra sin afrontar los elevados costos de nuevas perforaciones.
Según explicó el investigador, los relevamientos permitieron detectar temperaturas que van desde los 44°C hasta más de 220°C en profundidad, condiciones que podrían resultar aptas para el desarrollo de proyectos geotérmicos. Uno de los principales focos del análisis es la Formación Yacoraite, un conjunto de rocas profundas que actuaría como reservorio natural de fluidos calientes.
El trabajo también identificó antiguas fallas geológicas vinculadas a la formación de los Andes, que funcionan como canales naturales para la circulación de calor desde el interior terrestre. La presencia de aguas termales en localidades como Caimancito, El Palmar, El Jordán, Siete Aguas y Aguas Calientes constituye una evidencia visible de ese potencial energético.
A diferencia de otras fuentes renovables como la solar o la eólica, la energía geotérmica ofrece una generación continua y estable, independientemente de las condiciones climáticas. Esta característica la convierte en una opción especialmente atractiva para abastecer parques industriales y sectores productivos que demandan energía de manera permanente.
Además de reducir las emisiones asociadas al consumo de combustibles fósiles, el desarrollo geotérmico podría disminuir costos energéticos y fortalecer la seguridad del suministro eléctrico en una región con creciente demanda industrial.
La investigación abre una nueva perspectiva para reutilizar infraestructura petrolera existente y avanzar hacia una matriz energética más diversificada y sustentable, aprovechando un recurso natural que permanece activo bajo el suelo jujeño desde hace millones de años.
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