El informe se basa en una encuesta online a 2.061 personas en España sobre sus hábitos e intenciones de cambio en movilidad, compras, alimentación, energía en el hogar y residuos. Los resultados se presentaron hoy en Madrid, en la sede de PwC, ante 60 representantes del mundo empresarial.
El bolsillo, primera barrera
El dato que encabeza el estudio: el 75% pide ayudas, subvenciones y financiación para hacer reformas eficientes y poner paneles solares en su casa. Y el 69% asegura que los incentivos económicos lo ayudarían a adoptar hábitos más sostenibles.
La percepción de que lo verde es caro atraviesa todo el informe. El 42% menciona la falta de recursos y cree que un estilo de vida sostenible es cosa de quienes tienen más poder adquisitivo. En alimentación, el 72% señala el precio de los productos ecológicos o de cercanía como obstáculo.
No saber qué hacer (y creer que no sirve)
La segunda traba es la información. El 41% no sabe qué más hacer además de reciclar y cuidar el consumo de agua y luz. El 62% pide información clara y cercana sobre cómo lo afecta el cambio climático y qué impacto tienen sus acciones.
Y hay un componente de escepticismo: el 39% siente que lo que haga individualmente pesa poco y le pasa la pelota a gobiernos y empresas.
En movilidad, la queja es concreta: el 82% apunta a las limitaciones del transporte público, ya sea por cobertura, frecuencia u horarios.
Ganas de cambiar, pero en el lugar equivocado
Acá está lo más jugoso. La disposición a cambiar existe, sobre todo en la compra de bienes (59,5%). El problema es que no siempre va hacia lo que más contamina.
La carne roja explica el 12,1% de la huella total, pero apenas el 4,5% piensa cambiar su consumo. El 22,4% quiere usar menos el auto, pero solo el 6,5% se plantea volar menos, cuando los vuelos representan el 12,7% de la huella.
La distorsión se ve también en los residuos: la gente cree que explican el 20% de su huella, cuando según las estimaciones del estudio son el 4,4%.
El techo: 5,1% en un año
Si todas esas intenciones se concretaran, la huella individual podría bajar un 5,1% en doce meses. Eso sí, el índice aclara que ese potencial depende de que existan alternativas que faciliten el cambio.
El mensaje para las empresas
Para PwC, el estudio es también una hoja de ruta comercial. «Los resultados del estudio pueden ayudar a orientar el diseño de productos y servicios, las condiciones de acceso y la información a los consumidores y clientes, para que las opciones sostenibles encajen mejor en las prioridades y en la vida cotidiana de los hogares», sostuvo Marga de Rosselló, socia de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC España.
José Luis Ruiz de Munain, director general de Suma Impact Foundation, puso el foco en la equidad: «Con el Suma Net Zero Index queremos conectar las necesidades de los hogares con las decisiones de empresas y administraciones, prestando atención a quienes encuentran mayores dificultades para participar en esta transición».
Próxima parada: la COP31
El estudio sumó aportes de referentes como Lara Lázaro Touza (Real Instituto Elcano), Pablo Álvarez Álvarez (ACCIONA Energía), Timo Buetefisch (Cooltra), Cinta Bosch (AECOC), Sophie Pagnon (Veritas) y Carlos Mateo (EMT Madrid).
Los resultados vinculados a la generación Z se presentarán el sábado 14 de noviembre en el Pabellón de España en la COP31.




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