En el corazón productivo de Vaca Muerta, la industria energética argentina volvió a mostrar señales de expansión, eficiencia y proyección internacional. Durante una recorrida en Loma Campana, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, encabezó una visita junto al CEO global de SLB, en la que se consolidó un anuncio clave: la puesta en marcha del Instituto Vaca Muerta.
El eje de la jornada estuvo puesto en el crecimiento de la actividad y la necesidad de acompañarlo con formación técnica especializada, en un contexto donde la demanda de mano de obra calificada crece al ritmo de la expansión del shale.
“YPF va a aumentar la capacidad y necesita perforar más, vamos a tener cada vez más actividad. Este año ya estamos aumentando cuatro rigs, y todas las otras compañías también”, explicó Marín, al referirse al escenario de crecimiento que atraviesa la cuenca neuquina.
El ejecutivo destacó además que el instituto será clave para abastecer esa demanda laboral, al tiempo que permitirá mejorar estándares de seguridad y productividad, dos variables centrales para la competitividad del sector.
“Es algo único que hicimos con toda la industria. Queremos que se capaciten, que entiendan los riesgos y que aprendan a hacer las cosas mejor para ser más competitivos”, señaló.
El escenario elegido para la recorrida no fue casual. Loma Campana se consolidó como el bloque más productivo de shale oil del país y uno de los desarrollos más relevantes de la región. Operado por YPF junto a Chevron desde 2013, el yacimiento fue el punto de partida del desarrollo no convencional a gran escala en Argentina.
Actualmente, la producción propia de YPF supera los 200.000 barriles diarios, con costos de extracción en torno a los 4,2 dólares por barril y un punto de equilibrio cercano a los 40 dólares, lo que le otorga margen frente a la volatilidad internacional.
Uno de los aspectos más destacados es la mejora en la eficiencia operativa. En los últimos tres años, la velocidad de perforación creció un 66% y la de fractura un 61%, avances vinculados a la incorporación de tecnología y procesos por parte de SLB.
La presencia de Olivier Le Peuch, CEO global de la compañía, reforzó el peso estratégico que tiene Vaca Muerta en el mapa energético mundial, no solo por su producción sino también por su potencial de desarrollo a largo plazo.
En ese contexto, el crecimiento acelerado de la actividad plantea un desafío estructural: contar con recursos humanos capacitados. La creación del Instituto Vaca Muerta surge como una respuesta concreta a esa necesidad.
Se trata de una iniciativa conjunta entre empresas del sector, el Gobierno de Neuquén y el municipio capitalino, orientada a formar técnicos especializados en operaciones no convencionales.
La institución funciona en el Polo Tecnológico de Neuquén y ofrece capacitación práctica enfocada en seguridad, eficiencia y productividad, pilares fundamentales para sostener el desarrollo del shale.
Más allá de los indicadores actuales, el mensaje de la jornada fue claro: Vaca Muerta no solo atraviesa un presente de expansión, sino que se proyecta como uno de los motores de las exportaciones energéticas de la Argentina en la próxima década.
“Es un orgullo mostrar los resultados que alcanzamos en Vaca Muerta, que nos ubican en una posición muy competitiva a nivel mundial”, concluyó Marín.
Tu opinión enriquece este artículo: