La posibilidad de enviar GNL desde el Golfo San Matias abre una puerta directa hacia Europa. El Gobierno alemán estudia el otorgamiento de garantías estatales que permitan reducir riesgos financieros y acelerar la estructuración del proyecto, con el objetivo de asegurarse un suministro estable que contribuya a su seguridad energética.
La herramienta bajo análisis son las denominadas garantías UFK, instrumentos mediante los cuales el Estado alemán respalda emprendimientos considerados estratégicos. Estas coberturas funcionan como garantía ante bancos internacionales que evalúan financiar infraestructura crítica, reduciendo la exposición a riesgos políticos y económicos. En caso de incumplimientos, parte de las pérdidas puede ser absorbida por el Estado, lo que mejora la previsibilidad para los inversores.
El proyecto contempla transportar el gas desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, en la provincia de Rio Negro, donde se instalarían dos terminales flotantes para su licuefacción y posterior exportación.
Detrás de la iniciativa aparece Southern Energy, que en diciembre de 2025 firmó un acuerdo de exportación por ocho años con la empresa estatal alemana SEFE. El convenio prevé envíos de hasta dos millones de toneladas anuales a partir de 2027, lo que representa un volumen significativo dentro del mercado europeo.
Uno de los protagonistas locales es Rodolfo Freyre, vicepresidente de Gas y Energía de Pan American Energy, quien encabeza una negociación clave para consolidar el respaldo comercial del proyecto. La participación de SEFE como comprador de largo plazo fortalece la estructura financiera y mejora las condiciones para acceder al crédito internacional.
En paralelo, el plan incluye la construcción de un gasoducto dedicado entre Tratayén y San Antonio Este, infraestructura estratégica para asegurar el abastecimiento continuo hacia la planta de licuefacción y consolidar el esquema exportador.
Del lado alemán, el debate también involucra la revisión de criterios ambientales asociados a este tipo de garantías. Durante la gestión del exministro Robert Habeck se habían incorporado estándares climáticos más estrictos. La actual conducción, encabezada por Katherina Reiche, busca equilibrar las metas de transición energética con la necesidad de asegurar energía para la industria alemana.
En este contexto, el desarrollo del GNL argentino aparece como una oportunidad concreta para diversificar fuentes de suministro, en momentos en que Europa continúa redefiniendo su matriz energética tras la reconfiguración del mercado gasífero global.
Para Argentina, el eventual respaldo financiero alemán no solo facilitaría el cierre económico del proyecto, sino que consolidaría el posicionamiento de Vaca Muerta como proveedor global de gas natural licuado, ampliando el horizonte exportador más allá de la región.
El interés de Alemania confirma que el potencial de Vaca Muerta trasciende el mercado interno y regional. La clave estará en transformar ese interés en decisiones concretas de inversión y en infraestructura que permitan convertir el recurso en divisas, empleo y desarrollo productivo sostenido.
Tu opinión enriquece este artículo: