CADER amplía su agenda y suma el almacenamiento como eje estratégico del sector renovable

La Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) oficializará en los próximos meses un cambio clave en su denominación institucional, al incorporar explícitamente el almacenamiento de energía dentro de sus objetivos estratégicos. La entidad mantendrá su sigla histórica, pero pasará a llamarse Cámara Argentina de Energías Renovables y Almacenamiento, reflejando el creciente protagonismo que esta tecnología empieza a tener en el sistema eléctrico nacional.

La actualización del estatuto llega en un momento de fuerte dinamismo para el sector. “El storage en CADER tiene un rol, un comité y un lugar donde empujar sus requerimientos, sus propuestas y viabilizarlas. La idea de CADER es ser cada vez más federal, crecer en el número de socios y la incorporación del almacenamiento de forma activa”, explicó Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara, en diálogo con el portal Energía Estratégica.

El rediseño institucional se produce luego del impacto que tuvo la licitación AlmaGBA, que adjudicó más de 700 MW de capacidad de almacenamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires. A partir de esa experiencia, el sector espera ahora una nueva convocatoria a escala nacional, denominada AlmaSADI, que buscará replicar el modelo en regiones con mayores restricciones de oferta eléctrica.

Según anticipó Álvarez, durante 2026 el almacenamiento tendrá un fuerte protagonismo en la agenda energética. “Con la licitación AlmaSADI, habrá mucho movimiento en el sector de almacenamiento en Argentina. Hay varios nodos donde poner storage es más barato que combustible diésel importado, es decir que se puede reemplazar generación forzada”, sostuvo.

La caída sostenida de los costos de las baterías es uno de los factores que explican este cambio de escenario. “Ya hay una curva de aprendizaje del almacenamiento: los precios bajaron en forma exponencial y, sumado a la posibilidad de reemplazar generación forzada y mitigar cortes eléctricos, el storage se vuelve un paso indispensable para la gestión de fuentes variables”, agregó el titular de CADER.

De acuerdo con los lineamientos preliminares del nuevo proceso licitatorio, se prevé una capacidad de entre 500 y 600 MW de sistemas BESS, que se instalarán en nodos saturados conectados a líneas de 132 kV, especialmente en el NOA, el NEA y distintas zonas de la Patagonia. Uno de los puntos aún en debate es quién actuará como offtaker de los contratos: si la propia CAMMESA o las distribuidoras eléctricas, una definición clave para la bancabilidad de los proyectos.

Más allá del almacenamiento, la Cámara también impulsa una actualización del marco regulatorio de las renovables, con el objetivo de dar previsibilidad de largo plazo a las inversiones. En ese sentido, CADER plantea garantizar la continuidad de la Ley 27.191, al menos en términos de estabilidad fiscal, y recuperar algunos de los incentivos que impulsaron el despegue del sector en la última década.

“Para generar un clima de inversiones atractivo, se necesita una Argentina con un riesgo país por debajo de los 500 puntos. Eso baja sensiblemente el costo del capital y genera un marco mínimo de estabilidad”, señaló Álvarez, quien consideró que una norma que asegure 20 años de intangibilidad regulatoria sería “suficientemente buena como declaración de principios”.

Estos lineamientos, según la Cámara, deberían incorporarse en la futura Ley de Transición Energética, cuyo proyecto esperan que tome estado parlamentario durante el primer semestre de 2026.

En paralelo, la generación distribuida continúa siendo otro de los ejes prioritarios de CADER, especialmente a través del trabajo con las provincias para reducir barreras regulatorias y financieras. El caso más avanzado es el de Córdoba, que lidera la aplicación de la Ley 27.424 con 1.470 usuarios-generadores y una capacidad instalada de 39 MW, más del 30% del total nacional.

En este segmento, la Cámara proyecta acuerdos con el INTI y con el Gobierno Nacional para avanzar en un sistema de certificación técnica de instalaciones de generación distribuida, con el objetivo de garantizar calidad y facilitar el acceso al financiamiento, tanto público como privado.

Como parte de su estrategia de fortalecimiento institucional, CADER también busca consolidarse como un nodo de referencia técnica y financiera del sector, incluyendo el desarrollo de una “bolsa de proyectos” voluntaria que conecte desarrolladores con inversores y funcione como insumo para la planificación pública.

“CADER se volvería un facilitador de esos procesos, poniendo foco en el financiamiento de corto, mediano y largo plazo”, concluyó Álvarez, sintetizando el nuevo perfil que la Cámara busca construir en una etapa donde las renovables y el almacenamiento empiezan a jugar un rol central en el sistema energético argentino.

Tu opinión enriquece este artículo:

Luis Secco: “La empresa india que ganó la licitación en Vaca Muerta factura menos de un décimo de lo que factura Techint”

El economista Luis Secco analizó el conflicto generado por la licitación de caños para un gasoducto vinculado a Vaca Muerta, en la que el Grupo Techint quedó fuera de competencia frente a una empresa india. Según planteó, la discusión excede lo técnico y expone un debate más amplio sobre apertura económica, el rol del Estado y el lugar de las empresas nacionales en sectores estratégicos.

El RIGI concentra proyectos mineros por más de US$ 36.600 millones (y pone al cobre en el centro de la escena)

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se consolida como el principal catalizador de capitales para la minería argentina. Con vigencia hasta julio de 2026 —y la posibilidad de prorrogarse un año más— el esquema ya cuenta con proyectos aprobados, mientras una cartera de iniciativas estratégicas continúa en evaluación o en fase de presentación formal.