La operación implicó la venta de la participación no operada del 30% que Equinor poseía en el bloque Bandurria Sur y del 50% en el área Bajo del Toro, ambos activos ubicados en la formación Vaca Muerta y operados por YPF. La compañía aclaró que esta decisión no afecta sus licencias offshore, que seguirán siendo el eje central de su presencia en el país.
El monto total de la transacción ronda los 1.100 millones de dólares, con fecha efectiva al 1 de julio de 2025. Los intereses devengados desde ese momento serán incluidos y abonados al cierre definitivo del acuerdo.
“Estamos materializando el valor de dos activos de alta calidad que hemos desarrollado activamente, mientras continuamos optimizando nuestra cartera internacional”, afirmó Philippe Mathieu, vicepresidente ejecutivo de Exploración y Producción Internacional de Equinor. Según explicó, la operación fortalece la flexibilidad financiera del grupo en un contexto de evaluación de oportunidades estratégicas a nivel global.
Desde la compañía remarcaron que la salida de Vaca Muerta no implica un retiro del país. Por el contrario, Equinor buscará profundizar su enfoque en la exploración offshore, un segmento que considera parte de su negocio central y donde proyecta crecimiento hacia 2030.
Equinor desembarcó en la Argentina en 2017, inicialmente a través de un acuerdo con YPF en el área Bajo del Toro, y amplió su presencia en 2020 con la incorporación de Bandurria Sur. Durante el tercer trimestre de 2025, la participación de la compañía en estos activos promedió unos 24.400 barriles equivalentes de petróleo por día, mientras que Bajo del Toro —aún en una etapa temprana— aportó alrededor de 2.100 boe/d netos.
El corazón de la nueva estrategia está puesto en el Mar Argentino. En 2019, Equinor sumó ocho licencias de exploración offshore en la Cuenca Argentina Norte y en las cuencas Austral y de Malvinas. Actualmente, la compañía se encuentra evaluando el potencial geológico de esas áreas, sin compromisos de perforación vigentes, a la espera de definir el camino comercial más atractivo.
“Esta es una decisión orientada a incrementar el valor de nuestra cartera internacional y a afinar nuestro enfoque en Argentina”, sostuvo Chris Golden, vicepresidente senior para Estados Unidos y Argentina en Exploración y Producción Internacional de Equinor, al referirse al reposicionamiento estratégico.
El antecedente más relevante de Equinor en el offshore argentino fue el pozo Argerich, perforado en el bloque CAN-100 a más de 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata, mediante el buque Valaris DS-100. Si bien en junio de 2024 el pozo fue clasificado como seco y no arrojó indicios claros de hidrocarburos, permitió validar el modelo geológico y obtener información clave para futuras campañas.
Pese a no haber alcanzado un descubrimiento comercial, Argerich marcó un hito en la exploración costa afuera del país y confirmó el interés de grandes operadoras internacionales por el potencial del Mar Argentino. En ese contexto, Equinor considera que el offshore sigue siendo una apuesta de largo plazo, alineada con su experiencia global y su estrategia corporativa.
Con su salida de Vaca Muerta, la compañía noruega cierra una etapa en el shale argentino y abre otra centrada exclusivamente en el offshore, un segmento que suma así un nuevo capítulo en la agenda energética nacional.
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