Buenos Aires, el motor energético de Argentina: un futuro prometedor

La provincia de Buenos Aires se perfila como el epicentro del auge energético que se avecina en Argentina, tras el respaldo de la Corte Suprema a la exploración petrolera offshore en Mar del Plata. Esta decisión allana el camino para que Buenos Aires despliegue todo su potencial como protagonista del inminente boom energético en el país.

El Clúster de Energía Mar del Plata estima que la perforación del primer pozo exploratorio de hidrocarburos offshore, denominado Argerich-1, en la Cuenca Norte del Mar Argentino, junto al descubrimiento de petróleo convencional, generará inversiones por US$ 40.000 millones y creará 125.000 empleos en las próximas tres décadas. Se espera alcanzar una producción diaria de 250.000 barriles, cifra equiparable a la producción en Vaca Muerta.


Los trabajos de perforación a 1.500 metros de profundidad comenzarán en el primer trimestre del próximo año. Además del Argerich-1, existe la posibilidad de perforar tres o cuatro pozos de la misma magnitud. El gobierno nacional proyecta que, con este yacimiento potencial, YPF podría duplicar su producción anual de petróleo, generando exportaciones por hasta US$ 20.000 millones.

Paralelamente, la Cámara de Diputados otorgó media sanción a la Ley de promoción del Gas Natural Licuado (GNL). Una vez promulgada esta ley, se iniciará la construcción de una planta de GNL en Bahía Blanca, ciudad que ya alberga una importante industria petroquímica y posee uno de los puertos clave para la exportación.

Buenos Aires se posiciona como el epicentro logístico para la exportación y distribución de la producción de petróleo crudo de Vaca Muerta, gracias a los puertos de Puerto Rosales y Puerto Galván en Punta Alta y Bahía Blanca, respectivamente. Además, la provincia alberga algunas de las principales refinerías del país, como YPF Campana en Ensenada y Bahía Blanca, consolidándose como un eje central en el desarrollo energético futuro de Argentina.

El despegue de esta explotación ya ha comenzado con el Gasoducto Néstor Kirchner, cuya primera fase, de 573 km, conecta Tratayen, en la provincia de Neuquén, con Salliqueló, en Buenos Aires. Este tramo proporcionará alrededor del 17% del consumo diario de gas natural en el país.

Buenos Aires, con el 70% de la refinación de combustibles a nivel nacional, se erige como una provincia petrolera con un papel determinante en el horizonte energético argentino. Sus puertos, impulsores de economías locales, experimentan un constante crecimiento en exportaciones, respaldado por proyectos de expansión. El futuro promisorio de Argentina, con un balance comercial energético positivo proyectado para 2024, dependerá de la promoción conjunta del gobierno provincial y las autoridades nacionales, más allá de las diferencias políticas. En medio de la transición hacia fuentes renovables, las políticas públicas en el sector hidrocarburífero requerirán consensos fundamentales.

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