El Gobierno abre la puerta a la primera iniciativa privada para ampliar el transporte de gas desde Vaca Muerta

El Gobierno argentino ha dado un paso clave para fortalecer la infraestructura energética del país al aprobar la ampliación del Gasoducto Perito Moreno (anteriormente conocido como Gasoducto Néstor Kirchner). Este proyecto, presentado por la empresa Transportadora Gas del Sur (TGS), marcará el comienzo de las iniciativas privadas en el sector energético bajo el nuevo régimen de incentivos. Con una inversión proyectada de 700 millones de dólares, la ampliación permitirá aumentar la capacidad de transporte de gas natural desde Vaca Muerta, uno de los yacimientos de gas no convencional más grandes del mundo.

La propuesta de TGS busca incrementar en 14 millones de metros cúbicos diarios la capacidad de transporte del gasoducto, lo que facilitaría la conexión de los recursos de Vaca Muerta con las principales áreas de consumo del país, como el Área Metropolitana de Buenos Aires. El proyecto implicaría la modificación y expansión de varias plantas compresoras a lo largo del gasoducto, en una primera etapa que demandará unos 500 millones de dólares.
Esta ampliación estaría abierta a un concurso privado, lo que permitirá que otras empresas puedan participar, aunque TGS, por haber presentado el proyecto, gozará de preferencia en el proceso.

El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, destacó que el Gobierno ha decidido declararlo "de interés público" y, a su vez, impulsará la competencia a través de un concurso en el que se definirá el ganador. La obra se llevará a cabo sin financiamiento público, lo que subraya la estrategia de la administración de Javier Milei para reducir la intervención estatal en proyectos de infraestructura. Además, se espera que este tipo de iniciativas privadas contribuya al ahorro fiscal en torno a los 500 millones de dólares.

El proyecto tiene un doble propósito: satisfacer la creciente demanda interna de gas y reducir la dependencia de importaciones. De concretarse, el Gasoducto Perito Moreno podría transportar hasta 35 millones de metros cúbicos diarios, un avance clave para asegurar el abastecimiento energético de la región.

Además, TGS ha comprometido una inversión adicional de 200 millones de dólares para fortalecer el sistema de transporte con la construcción de más plantas compresoras y un gasoducto paralelo de 20 kilómetros, destinado a conectar la red con el área metropolitana de Buenos Aires.

Esta iniciativa de ampliación del gasoducto forma parte de un esfuerzo más amplio para potenciar el desarrollo de Vaca Muerta, que se considera una de las principales reservas de gas natural y petróleo no convencional del mundo. El éxito de este proyecto podría tener un impacto significativo en la independencia energética del país y en su capacidad para exportar recursos, particularmente en el contexto de la transición energética global.

El proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Moreno no solo tiene un impacto a nivel nacional, sino también en el sector energético global. Argentina se encuentra en una posición privilegiada, ya que la cuenca neuquina alberga la segunda reserva no convencional de gas natural y la cuarta de petróleo del mundo. Esta expansión permitirá aprovechar el potencial de Vaca Muerta, lo que podría transformar al país en un jugador clave en el mercado energético internacional. Con el aumento de la capacidad de transporte de gas, Argentina podrá reducir su dependencia de las importaciones de energía, un paso crucial para mejorar la balanza comercial y fortalecer su autonomía energética.

La iniciativa de TGS se alinea con las políticas energéticas del Gobierno, que busca fomentar la inversión privada como motor del desarrollo de infraestructuras estratégicas. Con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como marco, el Gobierno ha dejado claro que las grandes obras de infraestructura ya no serán financiadas con fondos públicos, lo que refleja un giro hacia un modelo más liberal y orientado al mercado. En este contexto, la ampliación del Gasoducto Perito Moreno se convierte en un ejemplo paradigmático de cómo las inversiones privadas pueden impulsar el crecimiento del sector energético sin depender del gasto público.

A pesar de las demoras que ha enfrentado el proyecto, el Gobierno se muestra optimista respecto a su concreción. Se espera que la obra esté finalizada antes del invierno de 2026, siempre que el concurso para adjudicar la obra se lleve a cabo de manera eficiente en las próximas semanas. De lograrlo, el impacto en la economía será significativo, no solo por la generación de empleo y la mejora en la infraestructura, sino también por el ahorro fiscal que se estima en 500 millones de dólares. De esta forma, la ampliación del gasoducto se presenta como una pieza clave en el desarrollo del sistema energético argentino, con beneficios tanto a nivel local como internacional.

Tu opinión enriquece este artículo:

Avanza el desarme anticipado del Plan Gas.Ar y se redefine el rol del Estado en el mercado del gas

La Secretaría de Energía dio un nuevo paso en la reconfiguración del mercado del gas natural al habilitar la salida anticipada de Energía Argentina S.A. de los contratos del Plan Gas.Ar, un esquema que había sido diseñado para garantizar inversión, producción y abastecimiento hasta 2028/2029. La decisión marca el inicio de la etapa final del programa tal como fue concebido originalmente.

El litio aumentó 60% en 2025 y mejora las expectativas de inversión en La Rioja

El fuerte repunte del precio internacional del litio durante 2025 volvió a posicionar al denominado “oro blanco” como uno de los activos estratégicos más relevantes para la economía argentina. Con una suba cercana al 60% desde los mínimos registrados a mitad de año, el carbonato de litio recuperó protagonismo como motor de exportaciones y generación de divisas, y abrió un escenario alentador para el desarrollo de nuevas inversiones en la provincia de La Rioja.

La reactivación petrolera de Venezuela será lenta, pero podría competir por inversiones con Vaca Muerta

La reconfiguración política y económica de Venezuela volvió a instalar en la agenda regional el debate sobre el futuro de su industria petrolera y los posibles impactos sobre el mercado energético internacional. Si bien no se esperan efectos inmediatos, especialistas advierten que en el mediano plazo el país caribeño podría convertirse en un competidor relevante en la atracción de inversiones.