El sector de energías renovables en Argentina comienza a reconfigurarse a partir de tres variables clave: el desarrollo de sistemas de almacenamiento, la expansión de la infraestructura de transmisión y una creciente sofisticación en la gestión de riesgos.
En ese contexto, la licitación AlmaSADI para sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems) aparece como un punto de inflexión. Según estimaciones del mercado, las ofertas podrían cuadruplicar los 700 MW inicialmente licitados, lo que anticipa una fuerte expansión del almacenamiento en el país.
Desde la consultora Marsh proyectan un 2026 de consolidación para las energías renovables, impulsado por el creciente interés privado en proyectos con baterías y nuevas oportunidades de negocio vinculadas al almacenamiento.
“Somos muy optimistas con el 2026. Va a ser un año de crecimiento y consolidación para el sector”, señaló Fernando López, gerente de Energía de Marsh Specialty.
El interés por los sistemas BESS no solo responde a la necesidad de integrar generación renovable intermitente, sino también a la posibilidad de mejorar la estabilidad del sistema eléctrico y optimizar la gestión de la demanda.
Sin embargo, el crecimiento del sector continúa condicionado por limitaciones estructurales, especialmente en materia de infraestructura de transmisión eléctrica.
“La inversión en líneas de transmisión y el ingreso de capital extranjero serán determinantes para sostener esta fase de crecimiento”, advirtió López, al referirse a uno de los principales cuellos de botella del sistema.
En ese sentido, el proyecto AMBA I se posiciona como una obra estratégica. Contempla el desarrollo de más de 500 kilómetros de líneas de alta tensión (220 kV y 500 kV) y una estación transformadora, con el objetivo de mejorar el abastecimiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra cerca del 40% de la demanda eléctrica nacional.
Por otro lado, la licitación AlmaSADI enfrenta desafíos en términos de ejecución. Aunque la adjudicación fue postergada al 8 de julio y la entrada en operación se mantiene prevista para enero de 2027, actores del sector advierten que los plazos siguen siendo exigentes para la construcción y provisión de equipos.
Este nuevo escenario también abre una discusión sobre la gestión de riesgos en proyectos energéticos. El avance de tecnologías como las baterías introduce nuevas variables que deben ser consideradas desde la etapa de diseño.
Desde Marsh destacan que la demanda de servicios vinculados a análisis de riesgos, seguridad operativa y cobertura de seguros crece en paralelo al desarrollo del sector.
La complejidad técnica y financiera de los proyectos actuales exige enfoques integrales que contemplen desde la ingeniería hasta la estructuración de coberturas y la gestión de capital humano.
En este contexto, el mercado renovable argentino comienza a transitar una etapa más madura, donde la competitividad ya no depende solo del recurso energético, sino de la capacidad de integrar tecnología, infraestructura y financiamiento.
El avance del almacenamiento, sumado a nuevas inversiones en redes y a una mayor profesionalización en la gestión de riesgos, configura así un nuevo tablero para el desarrollo de las energías limpias en el país.
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