González prevé al menos 15 nuevos proyectos bajo el RIGI y advierte sobre el impacto del petróleo a US$ 100

Desde Houston, el funcionario destacó el potencial de Vaca Muerta, las oportunidades globales que abre la geopolítica y el rol estratégico del RIGI como herramienta clave para atraer inversiones.
 
 
 

El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, afirmó que Argentina podría sumar al menos 15 nuevos proyectos al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) antes de fin de año, en un contexto que definió como una oportunidad histórica para atraer capitales al sector energético.

Durante su exposición en el CERAWeek by S&P Global en Houston, el funcionario aseguró que el país atraviesa un punto de inflexión impulsado por tres factores clave: la estabilización macroeconómica, el potencial de recursos como Vaca Muerta y un escenario geopolítico que vuelve a poner en el centro la seguridad energética.

“Hoy coinciden una transformación interna, un recurso extraordinario como Vaca Muerta y una geopolítica que prioriza la seguridad energética. Es una ventana única”, señaló ante ejecutivos e inversores internacionales.

En ese marco, González destacó que el principal desafío es recuperar la confianza y reducir el costo del capital, al que definió como el principal obstáculo para acelerar el desarrollo de la cuenca neuquina.

“El impedimento más importante para desarrollar Vaca Muerta es el capital. Tenemos que bajar ese costo y generar condiciones de estabilidad”, afirmó.

Respecto al contexto internacional, el funcionario analizó el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el mercado petrolero. Si bien consideró que a largo plazo puede reforzar el valor estratégico de regiones alejadas de los conflictos, advirtió sobre los riesgos de precios elevados.

“Un petróleo a 100 dólares puede destruir las economías por el aumento de costos. Lo ideal es un barril por encima de los 60 dólares pero por debajo de los 100”, sostuvo.

En paralelo, remarcó que el escenario global favorece a países como Argentina, al posicionarse como proveedores confiables en un mundo con tensiones crecientes.

González también destacó que el desarrollo energético no se limita a los grandes operadores, sino que abre oportunidades para empresas medianas y proveedores de servicios, en un ecosistema que requiere inversiones en toda la cadena de valor.

En ese sentido, subrayó el rol de la minería, especialmente en minerales críticos como el litio y el cobre, como complemento clave para la transición energética y la diversificación productiva.

El funcionario recordó que Argentina cuenta con recursos hidrocarburíferos suficientes para más de 100 años de petróleo y 200 de gas, pero planteó la necesidad de ampliar las fronteras de Vaca Muerta hacia nuevas áreas.

“El desafío es extender el perímetro del desarrollo más allá de los bloques tradicionales”, indicó.

En relación al RIGI, lo definió como una herramienta central para canalizar inversiones de largo plazo, al ofrecer beneficios fiscales, eliminación de aranceles y estabilidad regulatoria por 30 años.

“Ya tenemos cerca de 40 proyectos dentro del régimen y estimamos que vamos a sumar al menos 15 más antes de que finalice el programa”, anticipó.

De ese total, al menos ocho iniciativas estarán vinculadas al upstream, segmento que recientemente fue incorporado al esquema de incentivos.

Con este panorama, el Gobierno apuesta a consolidar a Argentina como un destino atractivo para la inversión energética, en un contexto global donde la seguridad de suministro y la disponibilidad de recursos se vuelven factores decisivos.

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