Se vienen obras estratégicas para el gas de Vaca Muerta (el proyecto concluirá el 31 de agosto)

Las bajas temperaturas de mayo han evidenciado nuevamente la urgencia de ampliar el sistema de gasoductos en Argentina para reducir la dependencia de combustibles importados y lograr un ahorro significativo en divisas y subsidios. Aunque se espera la incorporación de nueva capacidad de transporte en los próximos meses, la mayoría de estas obras estarán listas después del invierno.

La reversión del Gasoducto Norte, una obra crucial en este contexto, se completará el 31 de agosto. Este proyecto ha sufrido retrasos debido a la importación de insumos esenciales y a dificultades con algunos contratistas, exacerbadas por la guerra en Ucrania y cambios en el Gobierno. A pesar de estos desafíos, la obra avanza con la soldadura de los primeros 100 km de nuevos caños. El tramo Techint-Sacde, que comenzó primero, está más avanzado, y se prevé que este segmento estará operativo a finales de agosto.

Simultáneamente, la planta de compresión de Tratayen comenzará a operar entre finales de junio y principios de julio, mientras que la de Salliqueló estará lista entre septiembre y octubre. Estas plantas permitirán una inyección adicional de 5 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) de gas, similar a los 11 MMm3/d del primer tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), destinados a reemplazar combustibles líquidos en la generación eléctrica.

En cuanto a la capacidad de transporte del Gasoducto Norte, se espera que en agosto se puedan transportar 15 MMm3/d, aumentando a 19 MMm3/d en marzo de 2025 una vez completadas todas las plantas compresoras. Actualmente, ya se transportan 10 MMm3/d, y con la finalización del caño La Carlota-Tío Pujio, se añadirán 5 MMm3/d adicionales. Esta capacidad será fundamental para sustituir las importaciones de gas boliviano, que promedian 5 MMm3/d, y cubrir la demanda invernal del norte del país, que asciende a 22 MMm3/d.

Hacia un futuro más distante, queda pendiente la definición del segundo tramo del GPNK hasta San Jerónimo y la segunda etapa de la Reversión del Gasoducto Norte, destinada principalmente al mercado de exportación. Estas obras dependerán de acuerdos con Brasil y Bolivia. El segundo tramo del GPNK podría permitir el transporte de casi 20 MMm3/d adicionales hasta Porto Alegre, mientras que la segunda etapa de la Reversión del Gasoducto Norte añadiría otros 10 MMm3/d, sujeto a negociaciones exitosas con Bolivia para utilizar el gasoducto que conecta con San Pablo.

Las obras en curso y planificadas para el gas de Vaca Muerta son esenciales para mejorar la infraestructura energética de Argentina, reducir la dependencia de importaciones y abrir nuevas oportunidades de exportación. Sin embargo, la finalización de estas obras y su impacto completo no se sentirán hasta después del próximo invierno.
A pesar de los avances significativos en la infraestructura gasífera, el camino no ha estado exento de obstáculos. Los retrasos en la importación de insumos esenciales y las complicaciones contractuales han afectado el cronograma original de varias obras clave. Estos problemas no solo han puesto en riesgo el abastecimiento interno de gas durante los picos de demanda invernal, sino que también han retrasado los planes de exportación a países vecinos. La guerra en Ucrania ha tenido un impacto global en el suministro de materiales críticos, y las restricciones locales han exacerbado estas dificultades, subrayando la necesidad de una planificación más resiliente y diversificada en la cadena de suministro.

El gobierno argentino, en colaboración con empresas privadas y contratistas, sigue comprometido con la mejora y expansión de la red de gasoductos. Sin embargo, la efectividad de estas inversiones dependerá en gran medida de la capacidad de superar los retos actuales y futuros en términos de logística y financiamiento. Las negociaciones con Brasil y Bolivia serán cruciales para asegurar mercados de exportación sostenibles y maximizar el uso de la nueva capacidad de transporte. A medida que el país avanza hacia una mayor autosuficiencia energética, estas obras representan no solo una mejora en la infraestructura, sino también una oportunidad estratégica para fortalecer la posición de Argentina en el mercado energético regional.

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