IMPSA pasa a manos de ARC Energy: la primera privatización del año

El Gobierno nacional anunció la venta de la participación estatal en la empresa siderúrgica IMPSA S.A. a ARC Energy, una compañía de capitales estadounidenses. La operación implica un aporte de capital de 27 millones de dólares y marca un hito en la estrategia de privatización emprendida por la administración actual.

La Comisión Evaluadora, conformada por el Fondep del Ministerio de Economía, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y la provincia de Mendoza, fue la encargada de analizar y recomendar la oferta presentada por el consorcio IAF, cuyo principal accionista es ARC Energy. La Secretaría de Comercio emitió un comunicado confirmando la preadjudicación.

De acuerdo con la oferta aprobada, los 27 millones de dólares serán desembolsados en función de un cronograma diseñado para cubrir las necesidades de capitalización de IMPSA. Asimismo, se estableció como condición que ARC Energy obtenga la refinanciación de la deuda de 576 millones de dólares que la empresa mantiene con sus acreedores antes del 31 de enero.

Este proceso de privatización fue extenso y complejo, culminando con una única propuesta aceptada tras años de intentos fallidos para reactivar la compañía. Según la Secretaría de Comercio, los evaluadores confirmaron que ARC Energy cumple con los requisitos de idoneidad, capacidad económica y financiera necesarios para garantizar la continuidad operativa de IMPSA.

Además, se constató la vigencia de un seguro de caución que respalda la oferta y asegura el compromiso del consorcio con la propuesta realizada. Una vez cumplidas las condiciones impuestas, se procederá a la redacción y firma del contrato de compraventa y a la transferencia efectiva de las acciones.

El esquema accionario de IMPSA es particular: el 5,3% de las acciones clase A pertenece a la familia Pescarmona, fundadora de la empresa; el 9,8% de las acciones clase B está en manos de los acreedores, y el 63,7% de las acciones clase C corresponde al Fondep . El 21,2% restante también pertenece al estado provincial de Mendoza, que expresó su apoyo a la privatización.

La decisión de desprenderse de las acciones estatales responde a los objetivos del Gobierno nacional de alcanzar el déficit cero y evitar la asignación de recursos públicos a empresas privadas. Según el comunicado oficial, esta medida permitirá que IMPSA opere de manera sostenible dentro de una economía de mercado.

Fundada en 1907, IMPSA es un actor clave en la industria metalúrgica y de generación de energía. Su especialidad radica en la fabricación de turbinas, grúas y reactores, productos esenciales para el desarrollo de proyectos energéticos y tecnológicos.

El deterioro financiero de la empresa, reflejado en su abultada deuda, había llevado a una crisis operativa que comprometió su viabilidad. La inyección de capital y el cambio de administración propuestos por ARC Energy buscan revertir esta situación y posicionar nuevamente a IMPSA como un referente en su sector.

La venta de IMPSA representa un paso importante para la estrategia del Gobierno de reducir el peso del sector público en empresas no estratégicas. Según analistas, esta privatización también envía una señal al mercado sobre la disposición de la Argentina a atraer inversión extranjera directa.

En Mendoza, la decisión fue bien recibida por los actores locales. Desde el gobierno provincial destacaron la importancia de garantizar la continuidad de la empresa y preservar los empleos asociados a su operación.
Sin embargo, la operación no está exenta de críticas. Sectores de la oposición cuestionaron la venta al considerar que el precio de la oferta es insuficiente en comparación con el valor histórico y estratégico de IMPSA.

La refinanciación de la deuda será el próximo desafío para ARC Energy. Lograr acuerdos con los acreedores será clave para garantizar la viabilidad del plan de recuperación propuesto por el consorcio.

En el plano internacional, la adquisición de IMPSA posiciona a ARC Energy como un actor relevante en la industria siderúrgica de la región. Su entrada al mercado argentino genera expectativas sobre posibles inversiones futuras en el país.

Con la privatización de IMPSA, el Gobierno busca consolidar un modelo de gestión más eficiente para empresas que enfrentan dificultades financieras. Este hito marcará, posiblemente, el rumbo de otras privatizaciones planeadas para los próximos años.
 

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