Argentina refuerza su estrategia energética con importación de gas y avances en infraestructura

Argentina ha intensificado sus esfuerzos para evitar una crisis energética mediante la compra de gas a Bolivia y la importación de buques de Gas Natural Licuado (GNL). En un acuerdo reciente, Energía Argentina S.A. firmó una adenda con Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) para extender el contrato de provisión de gas natural. Este acuerdo, que se prolongará hasta septiembre, permitirá abastecer el norte y centro del país con hasta 4 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/día) de gas, crucial mientras se completan las obras de reversión del Gasoducto del Norte.

El gobierno argentino ha complementado esta estrategia con la adquisición de casi 30 buques de GNL, que comenzarán a llegar en las próximas semanas a la terminal regasificadora flotante Expedient, en el puerto de Escobar. Para el 2024, Enarsa ya ha adjudicado 28 buques con GNL, por un total de 618 millones de dólares.

Adicionalmente, se han cerrado negociaciones con Brasil y Chile para reforzar el suministro de gas. Con Chile, se acordó la importación de gas natural desde la terminal de GNL de Mejillones, a través de la estatal Enap. En Brasil, Enarsa firmó un Memorándum de Entendimiento con Petrobras para un suministro de tres años, que incluye el envío de buques de GNL.

Mientras tanto, las obras de reversión del Gasoducto del Norte avanzan con la expectativa de estar operativas a mediados de septiembre. Este proyecto permitirá transportar gas desde Vaca Muerta hacia las provincias del norte, incrementando la capacidad en 5 MMm3/día inicialmente y en 4 MMm3/día en una segunda etapa. La obra, financiada en gran parte por un préstamo de 540 millones de dólares del Banco de Desarrollo de América Latina, es crucial para distribuir la creciente producción de gas no convencional y apoyar la transición hacia energías menos contaminantes.

Actualmente, se han completado los primeros 100 kilómetros de soldadura del Gasoducto de Integración Federal y se avanza en la construcción de los restantes 22 kilómetros. La finalización de las obras está prevista para finales de agosto, aunque algunos contratistas aún esperan el pago de 14 mil millones de pesos por trabajos realizados en mayo.

Esta serie de medidas y desarrollos son parte de un plan más amplio del gobierno argentino para garantizar el suministro energético durante el invierno y mejorar la infraestructura de distribución de gas en el país.

El proyecto de reversión del Gasoducto del Norte no solo representa una solución temporal para la demanda de gas, sino que también es una pieza clave en la estrategia energética a largo plazo de Argentina. Al concluirse, este gasoducto permitirá un suministro constante y fiable de gas natural desde la prolífica región de Vaca Muerta a las provincias del norte y centro del país. Esto no solo beneficiará a los hogares, que podrán contar con un suministro energético más estable, sino que también impulsará la generación eléctrica en las centrales térmicas de estas regiones, fortaleciendo la infraestructura energética nacional.

La obra de reversión es significativa no solo por su impacto en la distribución de gas, sino también por el uso de tecnologías avanzadas en su construcción. La implementación de un sistema de soldadura automática, similar al utilizado en el Gasoducto del Noreste Argentino (GPNK), ha permitido acelerar significativamente los tiempos de obra. En solo 41 días, se realizaron más de 4,000 soldaduras, cubriendo los primeros 100 kilómetros del gasoducto. Este enfoque tecnológico ha sido crucial para avanzar en los plazos establecidos y minimizar el riesgo de retrasos en un proyecto de tal envergadura.

Además de la infraestructura de gas, la cooperación internacional con países vecinos subraya un enfoque colaborativo para abordar la seguridad energética. Los acuerdos con Brasil y Chile no solo aseguran el suministro adicional de gas en momentos críticos, sino que también fortalecen las relaciones bilaterales y regionales. Estos acuerdos reflejan un entendimiento compartido de la importancia de la seguridad energética y la interdependencia entre los países sudamericanos, promoviendo una mayor estabilidad y sostenibilidad en la región.

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