El camino de la transición: el desafío que enfrentan las empresas petroleras

En el marco de la Semana Arpel-Naturgas, un encuentro clave para la industria energética global que se desarrolla en Cartagena de Indias, Colombia, ejecutivos de importantes empresas petroleras de América Latina han delineado sus estrategias en el contexto de la transición energética mundial.

Federico Barroetaveña, CFO de YPF, ha destacado el desafío que enfrentan las empresas petroleras en este proceso de transformación, subrayando la necesidad de reinventarse. En el caso de YPF, la empresa argentina tiene como foco principal Vaca Muerta, donde planea incrementar un 65 % la producción de shale oil, aprovechando su eficiencia productiva y rentabilidad. Esta decisión posiciona a Argentina como un potencial exportador de gas y petróleo a nivel mundial.

Además, como parte del Plan 4x4, YPF se desprenderá de áreas convencionales maduras en su producción, avanzando en un proceso de cesión del 100 % de su participación en ciertos grupos de concesiones de explotación convencional, a través del "Proyecto Andes". Esto busca focalizar los recursos en áreas de mayor potencial.
En cuanto a la diversificación energética, YPF ha fundado YPF Luz, dedicada al desarrollo de proyectos de energía eólica y solar, contribuyendo ya con el 10 % de la electricidad en Argentina.

La visión estratégica de otras empresas como Petrobras y Ecopetrol también ha sido resaltada en este encuentro. Petrobras, líder en biocombustibles en Brasil, invertirá 102.000 millones de dólares en los próximos 5 años, con un enfoque importante en la exploración y extracción de petróleo y gas de forma responsable y baja en carbono.
Ecopetrol, por su parte, tiene la intención de mantener su negocio de hidrocarburos mientras diversifica sus inversiones hacia el hidrógeno, la captura de carbono y las energías renovables, con la meta de que estos negocios representen el 20 % del Capex del grupo en el futuro.

Los desafíos adicionales que enfrenta América Latina en esta transición energética también han sido abordados en el evento. Los participantes reconocen la importancia de acelerar inversiones en energías bajas en carbono sin descuidar los recursos tradicionales, como el petróleo y el gas. Para ello, destacan la necesidad de separar aspiraciones de realidades y trabajar paso a paso de manera responsable.

Finalmente, la financiación juega un papel crucial en esta transición. Instituciones financieras como CAF están apoyando proyectos de gasoductos en Argentina y promoviendo el crecimiento de energías renovables en países como Chile y Uruguay, con el objetivo de generar empleo de calidad y promover un desarrollo sostenible en la región.

En este contexto, los reguladores estatales de países como Colombia, Brasil, Perú y Surinam también han compartido sus perspectivas y estrategias para aprovechar el potencial de los recursos hidrocarburíferos en la región. Colombia, por ejemplo, se enfoca en la optimización de los campos existentes y en el desarrollo del gas natural en campos offshore, mientras que Brasil ha ajustado su política energética para ofrecer un entorno más competitivo y estable, atrayendo así inversores interesados en sus abundantes recursos. Perú está promoviendo la transparencia y la estabilidad tributaria y contractual para incentivar nuevas inversiones, mientras que Surinam se destaca por su política de puertas abiertas y un ambiente colaborativo para las inversiones petroleras, especialmente en el sector offshore.

La combinación de estas estrategias, junto con el compromiso de las empresas y el apoyo de instituciones financieras, establece un marco prometedor para la transición energética en América Latina. Si bien los desafíos son significativos, desde la optimización de recursos tradicionales hasta la expansión de energías renovables, el enfoque gradual y responsable refleja una visión compartida de un futuro más sostenible y diversificado para la región en términos energéticos. La colaboración entre el sector privado, los gobiernos y las instituciones financieras será fundamental para convertir estas aspiraciones en realidades tangibles que impulsen el crecimiento económico y el desarrollo social en toda América Latina.

La transición energética en América Latina se presenta como un camino desafiante pero lleno de oportunidades, donde las empresas están comprometidas a adaptarse y contribuir al desarrollo sostenible de la región.

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