Más de 15 proyectos renovables podrían ser adjudicados en la actual ronda del MATER de Argentina

La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (CAMMESA) está a punto de definir cuáles proyectos obtendrán la prioridad de despacho en la última convocatoria del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). Esta ronda, correspondiente al primer trimestre de 2024, podría adjudicar más de 15 proyectos, según una simulación realizada por Energía Estratégica.

Hasta ahora, se ha confirmado que cinco parques eólicos, con una capacidad total de hasta 426 MW, y una central fotovoltaica de 25 MW, serán asignados por estar ubicados en áreas con transporte disponible. Tres de estos proyectos, todos de PCR, incluyen la ampliación de la estación transformadora de 500 kV en Bahía Blanca.

Sin embargo, aún falta determinar el destino de otros 34 proyectos, con capacidades solicitadas entre 985,8 MW y 2776,6 MW. Estos proyectos están sujetos a desempate mediante el mecanismo de factor de mayoración, tanto para el MATER Pleno como el Referencial A. Energía Estratégica utilizó una herramienta pública de CAMMESA para simular el proceso de asignación de prioridad de despacho, obteniendo resultados que indican la posible adjudicación de diecisiete proyectos, que suman 865 MW de potencia instalada. Estos se repartirían entre cuatro parques eólicos (291 MW) y trece plantas solares (574 MW). Si se considera toda la capacidad de las posibles centrales ganadoras, la cifra total ascendería a 1102,8 MW.

Dentro del esquema del "MATER Pleno", que no impone restricciones o limitaciones para la inyección de energía, se destacan los proyectos eólicos General Levalle I (17 MW – YPF Luz) y los parques fotovoltaicos El Marcado I (5 MW – Federación de Cooperativas Eléctricas del Nuevo Cuyo), PS La Cumbre II (15 MW – Diaser), PS Retamito (30 MW – Genneia) y PS San Luis (33 MW – Genneia).

Por otro lado, las doce centrales restantes, con una capacidad instalada total de 765 MW, serían asignadas mediante el mecanismo "Referencial A". Esto significa que los generadores podrán inyectar energía con una probabilidad esperada del 92% sobre su energía anual característica, hasta que se ejecuten las obras de transporte necesarias para evitar limitaciones. Estos proyectos se distribuirían en varios corredores, con asignaciones específicas detalladas de la siguiente manera:

- Ref A – Corredor Comahue: PE Andinos – 74 MW asignados de 129,8 MW solicitados

- Ref A – Corredor Patagonia – Provincia de Buenos Aires: PE Los Patrios – 151,2 MW; PE Vidal – 48,8 MW de 100,8 MW solicitados

- Ref A – Corredor Centro – Cuyo – Noroeste Argentino (NOA): PS Aconcagua II – 65 MW; PS El Quemado I – 50 MW; PS General Levalle – 28 MW de 47 MW solicitados; PS MSU Andalgala – 90 MW de 100 MW solicitados; PS
Olongasta – 90 MW de 151 MW solicitados; PS Quebracho Blanco – 15 MW; PS Recreo I – 100 MW; PS San Luis – 7 MW de 40 MW solicitados; PS Tocota III – 46 MW.

Estos resultados preliminares reflejan un fuerte impulso hacia el desarrollo de energías renovables en Argentina, demostrando el compromiso del país con la transición energética y la sostenibilidad. La decisión final de CAMMESA será crucial para delinear el futuro energético del país y contribuir significativamente a la reducción de emisiones y la diversificación de la matriz energética.

La asignación de estos proyectos no solo representa un avance significativo en la capacidad instalada de energías renovables en Argentina, sino que también muestra el compromiso del país con los objetivos de sustentabilidad y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La diversificación de la matriz energética, con una mayor inclusión de fuentes eólicas y solares, es un paso crucial para reducir la dependencia de combustibles fósiles y promover un desarrollo económico más verde y sostenible. Los proyectos adjudicados en el esquema del "MATER Pleno" y "Referencial A" son fundamentales para este objetivo, ya que permiten un uso más eficiente de los recursos energéticos y aseguran un suministro más estable y confiable de energía limpia.

Además, la implementación de estos proyectos generará importantes beneficios económicos y sociales. La construcción y operación de nuevas plantas de energía renovable crearán empleos directos e indirectos, impulsando el desarrollo económico local en las regiones donde se ubican. La mejora en la infraestructura de transporte y distribución eléctrica, necesaria para integrar estas nuevas capacidades, también fortalecerá la red eléctrica del país, mejorando su resiliencia y capacidad para satisfacer la creciente demanda de energía. En conjunto, estas inversiones no solo contribuirán a la sostenibilidad ambiental, sino que también fomentarán el crecimiento económico y el bienestar social en Argentina.

Tu opinión enriquece este artículo:

¿Transición energética o seguridad primero? El dilema que define la próxima década

(Por: Ing. Guillermo F. Devereux) ¿Puede el mundo acelerar la transición energética sin sacrificar seguridad, crecimiento y cohesión social? Esta es la pregunta de fondo que recorre The 2026 Energy Security Scenarios: Challenges to the transition, el último informe de escenarios de Shell, que propone una lectura cruda y realista del sistema energético global en un contexto de fragmentación geopolítica, disrupción tecnológica y presión climática creciente.

Dapsa selló un acuerdo estratégico con Chevron para expandir su red de estaciones de servicio a la región

El negocio downstream de la región sumó un movimiento de alto impacto con la firma de un acuerdo estratégico entre Destilería Argentina de Petróleo (DAPSA) y la petrolera estadounidense Chevron. El convenio apunta a expandir la red de estaciones de servicio de la compañía argentina más allá de las fronteras nacionales y a consolidar una plataforma regional de comercialización de combustibles y lubricantes.

Vaca Muerta frente al nuevo orden energético: petróleo, poder y el impacto del giro de Estados Unidos sobre Venezuela

La captura de Nicolás Maduro tras una operación militar impulsada por Estados Unidos a comienzos de 2026 no solo alteró el equilibrio político regional, sino que volvió a colocar al petróleo en el centro de una discusión estratégica global. En un escenario marcado por tensiones geopolíticas y un repliegue de la globalización, la energía dejó de ser un commodity neutral para convertirse nuevamente en una herramienta explícita de poder.